16 sept. 2019

Las diferentes formas de tatuar


Hoy en día estamos acostumbrados a las máquinas eléctricas de tatuar, sin embargo, en los comienzos del tatuaje se utilizaban herramientas que hoy en día nos parecerían prehistóricas.

Además, algunos tipos de tatuaje antiguo se siguen usando en cárceles o tribus indígenas, por lo que la máquina eléctrica no es la única forma de tatuaje que existe en la actualidad.

Las diferentes formas de tatuar


Los comienzos del tatuaje: agujas, palitos y huesos, casi cuatro mil años de historia

Aunque hoy en día es algo que sólo usan los presos o algunas tribus, el uso de palos o agujas fue la primera forma de tatuar. Hay que pensar que en aquellos momentos no existía la electricidad y el uso de gases como el butano era algo destinado a los dioses.

Hasta mediados del siglo XIX los tatuajes se hacían, prácticamente, de la misma forma.

Los maoríes utilizaban cinceles para crear pequeñas heridas a través de las cuales entraba la tinta en la piel.

En otras culturas, como la de los árabes de la actual Andalucía, se usaban agujas producidas a partir de bambú o huesos, los cuales se afilaban para poder usarse como aguja. Al ser materiales huecos, la tinta se introducía por dentro de la aguja hasta la piel.

Lo malo de estas técnicas era, en primer lugar, el dolor, pero también la tardanza en el proceso.

El predecesor de la máquina de tatuar, el bolígrafo eléctrico de 1875

Thomas Edison fue el creador de este aparato que, hoy en día, se considera como el primer antepasado de la máquina de tatuar.

Este aparato perforaba el papel para poder crear plantillas que posibilitaran la copia de diferentes documentos a la vez.

Seis años después de que Thomas Edison desarrollara este bolígrafo, Samuel O´Reilly reparó en que se podía usar para tatuar con unos sencillos cambios: un depósito de tinta y un ajuste en la rotación.

El desarrollo de Warner en el siglo XX

El aumento del éxito que estaban sufriendo los tatuajes propició el inicio del desarrollo de las máquinas de tatuar.

Charles Wagner, uno de los mejores tatuadores de ese tiempo, llevó a cabo las primeras mejoras de las máquinas de tatuar. Añadió dos electroimanes perpendiculares a la mano del artista. Además, se podía cambiar la aguja de forma más sencilla y permitía regular la cantidad de tina y su estabilidad, algo que tenemos en las máquinas de hoy en día pero que, en ese momento, fue toda una revolución.

Las protagonistas de la evolución de las máquinas de tatuar en los siglos XX y XXI: las patentes y las mejoras

Pese a la revolución de Wagner, las máquinas de tatuajes siguieron evolucionando hasta la actualidad, sucediéndose patentes y mejoras casi sin tiempo a acostumbrarse.

Percy Waters cambió el diseño de Wagner y colocó los electroimanes de forma paralela a la mano. Carol Nightingale, por su parte, aumentó la precisión de las máquinas.

Todos estos avances desencadenaron la llegada, en 2015, de la máquina rotativa eléctrica. Esta máquina hacía que el tatuador no se tuviera que preocupar de nada, como un coche automático.

Pese a su comodidad, no tuvo mucho éxito puesto que los tatuadores preferían la versión antigua.

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